163| Lo hicimos.
Los brazos de Salem rodearon a Analía y la abrazaron con fuerza desde atrás. Ana sintió que la fuerza de su cuerpo se escapaba. La energía que la diosa Luna había embargado en su cuerpo para darle el poder suficiente y lanzar el hechizo sobre las Brikas la había dejado, y ahora se sentía débil y mareada. Los cuervos atacaron a Stephan, aprovechando que él ya no contaba con las piedras mágicas. Lo sometieron contra el suelo: dos cuervos sujetaron cada una de sus alas, y otro le puso el pie en la