Desde donde estaban, Analía podía ver claramente el campamento de los Maiasaura: un lugar lleno de tiendas y algunas casuchas hechas de madera. Al parecer, el campamento llevaba suficiente tiempo como para que hubieran creado una pequeña colonia.
A carrera de lobo, estaban fácilmente a unas cinco o seis horas de Agnaquela. Cuando Analía estiró la conciencia, notó que su poder tenía límite. Estaban a un par de kilómetros sobre la montaña, y para poder sentir la energía de su hermano debía estar