160| El poder de las Brikas.
Cuando la lámpara se destruyó, Stephan cambió su expresión. No fue miedo ni tampoco rabia, sino una mezcla de ambas cosas que envolvieron al rey Cuervo. Apretó con fuerza el único pedazo de lámpara que le había quedado en la mano y luego miró a Analía con ira.
— ¿Qué hiciste, maldita? — le gritó, furioso — . ¿Qué fue lo que hiciste?
Analía ya no tenía más balas en su arma; de lo contrario, le habría volado la cabeza en ese mismo instante. Sin embargo, ya no tenía municiones. Por el contrario,