38| Rechazo.
Los labios de la Alfa se posaron sobre el cuello de Analía. La besó con profundidad, atrayéndola hacia su cuerpo. «En qué momento sucedieron las cosas? » se preguntó Analía. «No lo sé » Cuando lo pensó, ya estaba sentada sobre el regazo de Salem, el cuerpo cálido del hombre pegado al suyo. Las manos de él se metieron por entre su vestido y la acariciaron la espalda.
Analía se dejó llevar. Movió las caderas sobre él mientras sus labios rozaban la sensible piel de su oreja. Luego, cuando el hom