Aurora
El jardín del hospital estaba silencioso, un refugio escondido en medio del concreto y el caos. Caminé hasta allí justo después de recibir la noticia del médico. Era un espacio hermoso, repleto de colores vivos: rosas rojas que ardían contra el verde de las hojas, margaritas que recordaban la simplicidad de la infancia, y un árbol enorme que proyectaba sombra sobre un banco de piedra. En el centro, había una fuente delicada, y en la cima una escultura de sirena escupiendo agua