–Se acabó –continúa. – Kate quiere dañarlos a ustedes, no a mí, no a mi hija. Yo no voy a arrastrarla a un escondite en otro país porque ustedes no pueden controlar lo que construyeron. Mi obligación es protegerla, no seguirlos a ciegas como si nada de esto fuera consecuencia también de decisiones que ustedes tomaron.
Liam frunce el ceño, cansado, molesto, sin paciencia para otra discusión. –Ayslin, no hagas esto más difícil para todos –dice con un tono que intenta sonar razonable pero que se