Sin pensarlo, Cristóbal acelera el auto con una determinación que ni él mismo entiende. La ciudad pasa a su alrededor como una corriente borrosa de luces y sombras. No siente el frío que se cuela por la ventanilla, ni el golpeteo sordo de la lluvia contra el parabrisas. Solo escucha el ruido en su pecho: un tambor constante, una mezcla de miedo, deseo y culpa.
El camino hasta la casa de Sophie le parece interminable. Cada semáforo es un obstáculo que lo obliga a enfrentarse a sus propios pensa