Al día siguiente
La mañana se despierta con un cielo enfermo. Una neblina espesa cubre la ciudad y los ruidos suenan distantes, como si el mundo contuviera el aliento. Cristóbal no ha dormido. La imagen de Kate huyendo en televisión, el temblor en la voz de Amara, la mirada tensa de Liam… todo se mezcla con algo nuevo: miedo. No por él, sino por lo que ahora sabe que ha provocado.
El teléfono vibra sobre la mesa del desayuno. Un mensaje. Luego otro. Y otro.
Mensajes sin remitente, palabras