–¿Te gustan estos centros de mesa? –pregunta Úrsula, colocándolos cuidadosamente frente a Amara, como si se tratara de piezas frágiles de cristal. Son arreglos de rosas rojas, exuberantes, como salidas de una postal antigua. – Aunque si eliges estos, tendríamos que cambiar los manteles. Tal vez un tono marfil… o incluso negro, algo que contraste bien. ¿Qué opinás?
Amara no levanta la vista. Sus dedos sostienen un manojo de papeles con listas de invitados, presupuestos y proveedores, pero no lo