–Claro que lo eres –replica Carlos, sin inmutarse. – Desde el momento en que te convertiste en “el hombre que todas quieren y ninguna puede tener del todo”, pasaste a ser una marca. Y las marcas, Liam, se gestionan. Se posicionan. Se destruyen, si hace falta, para construir algo más rentable.
Liam siente el impulso de agarrarlo del cuello y estamparlo contra la pared, pero se contiene. Todavía quiere respuestas. –¿Y Amara? –pregunta, con la voz cargada de advertencia. – ¿Qué es ella en tu