La verdad..
Valentina llegó esa mañana más temprano de lo habitual. Lo hizo casi por costumbre, porque levantarse antes le daba la sensación de tener el control, aunque por dentro todo estuviera hecho pedazos. No se sentía bien desde hacía días, pero había algo distinto en su ánimo. No era tranquilidad, tampoco alegría completa; era una expectativa silenciosa que le apretaba el pecho.
No fue a su puesto de trabajo. No saludó a nadie. No dejó sus cosas donde siempre. Simplemente tomó el camino que llevaba a