Él se sentía con las manos atadas. Quería atraerla hacia sus brazos y consolarla, pero ¿con qué derecho? No se sentía merecedor de tocarla, no después de lo que había sucedido. Y aunque él también estaba herido por todo lo ocurrido entre ambos, no dejaba de ser culpable de haber destruido su relación de la peor manera, porque había errores imperdonables… como haberse metido con Alicia.
Al principio ella lloró, pero luego el llanto dio paso al rencor y al dolor. No lograba asimilar lo que estaba