El padre de Ares estaba convencido de que él se iría con ellos, pero a mitad de camino le pidió que lo llevaran a su casa, donde su esposa embarazada lo estaba esperando.
Su padre, poco convencido, lo observó de reojo.
—¿Estás seguro de que quieres ir a casa? Siento que deberías primero recuperar la calma, asimilar toda la situación y luego tratar de hablar con ella.
—No, papá. Esta vez la situación es diferente. Debo enfrentarla.
Aun renuente, su padre lo llevó hasta su casa. Se despidieron y c