Esa noche, cuando Nikolas llegó a casa, lo primero que hizo fue buscar a Valentina en su habitación. Caminó con la idea clara de verla, de comprobar que estuviera bien, de decirle que la cena estaba lista o simplemente asegurarse de que descansara. Pero al abrir la puerta y no encontrarla allí, una pequeña inquietud se instaló en su pecho. Una necesidad de saber dónde estaba.
Sin pensarlo demasiado, se dirigió a la habitación de su hija. Apenas entró, la vio. Valentina estaba dormida en el pequ