_ ¡Al fin llegó la señora de la casa! Crees que porque estuviste esas semanas viviendo con ese delincuente, puedes ausentarte el tiempo que sea, sin dar razones._ Jovanna dio un respingo en la puerta cuando fue recibida por los gritos de su padre.
_ ¡Papá yo…!
_ Nada, de justificaciones, Jovanna, no puedes hacer lo que te dé la gana mientras vivas en esta casa debes dar cuentas, de a dónde vas y con quien. Esto no es un maldito burdel, ni un hostal_ le dijo su madre.
_¡Cállense de una vez!_ les