_ Bien, ya estamos aquí como querías._ le dijo Ugo de mala gana a Matteo mientras le hacía señas a un camarero.
_ No es como si fuese yo el que debe explicaciones, eres tú quien debe hablar, Ugo.
_ No sé qué quieres de mí, no te entiendo.
_ ¡Basta ya! No seré tan inteligente o calculador como tú pero tampoco soy estúpido, tú en preparatoria tenías todo para ser popular y decidiste un buen día hacerte mi amigo. Te convertiste literalmente en mi sombra, yo el chico que siempre estaba abusando de