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¿En qué momento el demonio de Tasmania se mudo a mi casa para declararme la guerra? Nunca había perdido el control tantas veces en un día. Simplemente un día me desperté y la pequeña Taz, se había apoderado de todo.
Ese día llegué a la casa y el florero de la entrada estaba movido. Igual que mi paciencia. Le recordé que no moviera las cosas de lugar, pero no.
Taz no entiende el concepto de orden ni aunque le pongas un manual frente a la cara.
Jamás me imaginé que el infierno tenía ojos grande