Mis hermanas me recibieron felices en el parque del pueblo. Luego saludaron emocionadas a su “cuñado”, pero la felicidad se les congeló en el rostro cuando notaron su brazo inmovilizado.
Entraron en pánico. Tuve que explicarles que no era nada grave. Al principio Vincent se quedó completamente estático. Mis hermanas eran demasiado cariñosas para alguien alérgico a las emociones. No sabía muy bien qué hacer con tanta cercanía, abrazos y preguntas. Durante unos segundos parecía fuera de lugar. Lu