Capítulo 37

Vincent.

El sol se filtraba entre las cortinas gruesas, más molesto que útil. Tenía la boca seca y el cuerpo entumecido. Me senté al borde de la cama, llevé las manos a las sienes y respiré hondo.

No iba a pensar en la noche anterior.

No lo iba a repetir.

No significó nada.

Me di un baño con agua fría. Luego bajé al comedor. Escuché los pasos suaves detrás de mí y el sonido de la taza de porcelana contra el platillo. Un aroma tenue a café recién hecho se esparció por el ambiente. Ella lo puso sobre la mesa, frente a mí.

No la miré.

Todo estaba bajo control.

Como siempre.

Estaba en mi despacho, revisando los últimos ajustes al contrato. Todo estaba en orden. Ese mismo día por la tarde, llegaron Simón y Gabriel. Nos encontrábamos revisando algunos documentos cuando un leve y casi imperceptible toque en la puerta llamó mi atención. Me bastó medio segundo para saber quién era.

La puerta se abrió con lentitud, como si pesara toneladas. Y allí estaba ella. Diminuta en el umbral, con los
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
capítulo anteriorpróximo capítulo
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App