UNA CENA ROMÁNTICA +18
Sebastián arrastró un dedo lentamente sobre su clítoris, y las caderas de Braelyn se sacudieron en respuesta.
―Dentro de un rato separarás aún más estos preciosos muslos para mí y verás cómo mi polla se hunde dentro de este precioso cuerpecito tuyo, ángel. ―gruño el Alfa a punto de perder el control. El aroma de su hembra lo volvía loco.
―Sí ―fue todo lo que salió de los labios de Braelyn.
―Bien.
Un segundo después su lengua bajó hasta su clítoris y la lamió, despacio