CENA ROMÁNTICA II (+18)
Un momento después, el Alfa cruzó la gruta a grandes zancadas. Los pies de Braelyn tocaron el suelo al llegar a la pared, él la hizo girar hasta que sus pechos tocaron la fría pared. Sebastián levantó una mano por encima de su cabeza y luego la otra.
―Déjalos ahí ―ordenó.
―Sebastián… ¿Qué…? ― las palabras murieron en su garganta cuando la agarró por las nalgas, abriéndola antes de penetrarla de golpe.
Braelyn jadeo de placer, sus tetas se estrellaron contra la pare