CAPÍTULO 39. ¿ODIO O AMOR?
En la sala VIP
Era más de un año y medio sin sentir sus besos, ni sus caricias. De ahí, que doblegó totalmente la voluntad de Adriana ante la suya. Ella, correspondió a cada beso, pasando sus brazos por el cuello, acariciando con sus manos el cabello de Mateo.
No obstante, al reflexionar sobre lo que estaba haciendo, le empujó y se separó de él, rechazando totalmente sus caricias. Ella, se cubrió el rostro con las dos manos, sintiendo su cara toda enrojecida y avergonzada por la reacción de su