CAPÍTULO 38. ¡SORPRESA!
Así que con estos pensamientos, esa noche se dirigió al baño de su oficina, se retocó el maquillaje y salió hacia la sala íntima reservada. Encontrándose en el camino a Julio, quien venía por ella para cenar juntos y llevar a esta al apartamento.
—¡Hola, Adriana! —acercándose, le dio un beso en la mejilla, despertando con esto los celos de Nilo, quien estaba cerca observando todo.
—¡Hola Julio! ¿Cómo estás? —preguntó ella con una amplia sonrisa, la cual fue observada por alguien más, desde una