CAPÍTULO 112. INVITACIÓN...
Mateo comenzó a besar a Adriana y a despertar en ella todas las emociones que la hacen perder la razón. Ella, disfrutó de sus caricias y recordó por lo que había ido a su despacho, así que entre besos y besos, se lo contó. Él, decidido a que nadie le traerá más problemas con ella, le respondió…
—Te prometo que al resolver mi necesidad primaria la despediré —afirmó, sonriendo en los labios de ella— Además, es ilógico y absurdo que mantenga esa actitud contigo que eres la dueña de la casa, es más