C80- NO HAY VUELTA ATRÁS
La lluvia era un manto constante sobre Londres, pero también un tamborileo que ahogaba otros sonidos, el clima perfecto para un trabajo sucio y en ese momento James avanzaba por el pasillo de servicio del escondite de Santiago, el hombre había cumplido el trato y él por supuesto cumplió el suyo, una bala en medio de sus cejas le concedió una muerte rápida.
Detrás de él, dos de sus hombres más letales, lo seguían, mientras los demás acordonaban el lugar, nadie entraba y