C79- NOCHE LONDINENSE
—Quiero hacer un intercambio. Tu cuñada se va… —le dio una mordida suave en su labio, un roce que electrizó su piel—. Pero tú te quedas.
Ella intentó encontrar aire, encontrar la fuerza para apartarse. Pero solo un susurro escapó.
—¿Quedarme?
Santiago subió su mano y la agarró del cuello y su pulgar acarició la línea de su mandíbula.
—No te atrevas a mentir mi alma. Porque anoche no fue una estrategia lo que sentí—le colocó la palma en el pecho, sobre el corazón que latí