C68-MÁS AMADA QUE NUNCA.
C68-MÁS AMADA QUE NUNCA.
La bandeja frente a él, una obra maestra del desastre. Kenyi miró el pan carbonizado, el cereal flotando en jugo de naranja y el café tibio con una expresión que mezclaba resignación y alarma. No obstante, tomó el pan y golpeó suavemente contra la mesa de noche y el sonido seco lo hizo suspirar.
—Esto es más peligroso que un trato con los rusos —murmuró con seriedad.
Priscilla sonrió feliz, sin entender el doble sentido.
—¡Ay, qué romántico! Sabía que te encantaría.
Él