C67-¡ERES UN TRAIDOR!
El parque estaba casi vacío, silencioso, con el viento arrastrando hojas secas sobre el sendero y Margaret esperaba sentada en un banco, con los dedos apretados por la tensión. Sus manos no dejaban de jugar con el pasaporte que había guardado en su bolso, como si la posibilidad de huir fuera lo único que le quedaba. Pero cuando vio a Marshall acercarse, su corazón dio un salto extraño.
Sonrió con alivio, sintiendo que todavía podía aferrarse a él.
—Sabía que vendrías, hij