C49 - ¡QUIERO IR A LA NIEVE!
En el departamento, la televisión seguía encendida, pero Lily no prestaba atención a los dibujos animados. Estaba en el suelo, abrazando a su muñeca preferida, con las rodillas recogidas contra el pecho. Desde allí, al otro lado de la puerta que no estaba del todo cerrada, venía el ruido. Un quejido ronco, gutural, que no le sonaba a la voz de su madre, luego un golpe sordo contra la pared, y una risa baja de hombre que a Lily le heló la sangre.
Ella apretó más fuer