C25-HECHICERA.
C25-HECHICERA.
La oficina estaba iluminada solo por las pantallas y sobre la mesa se amontonaban carpetas de proveedores, registros de inventario y cajas con discos duros de las cámaras. El reloj marcaba pasadas las diez, pero nadie parecía dispuesto a irse.
—Esto es un desastre —masculló Sara, pasando páginas con frustración—. Si no encontramos una irregularidad clara, estamos acabados.
Kenyi se estiró en la silla, con los pies sobre el escritorio, y lanzó una sonrisa provocadora.
—Relájate, p