C24-UN DIABLO CON CARA DE ANGEL.
C24-UN DIABLO CON CARA DE ANGEL.
Sin separar sus labios de los de ella, Adler la levantó con facilidad y Gianna solo atinó a enredar los dedos en su cabello, perdida en el sabor de su boca. Él, con un brazo fuerte alrededor de su cintura, la arrastró hacia el tocador; su mirada era oscura, posesiva, y no dejaba lugar a preguntas. Y con un movimiento brusco barrió todo lo que había sobre la superficie de madera. Perfumes, joyeros y cepillos volaron por los aires, estrellándose contra el piso en