Siempre hay dos caminos, dos mundos o quizás tres y hasta cuatro, todo depende de las decisiones tomadas cuando llega el momento indicado. Para Aileen, quien acababa de vivir, no solo algo inimaginable sino también inesperado, se presentaba una encrucijada nada fácil de resolver. Mientras trataba de relajar su cuerpo bajo las cálidas aguas de la ducha, no paraba de pensar en lo sucedido. No se trataba únicamente del engaño del cual estaba siendo víctima Karla, sino también de su futuro a corto,