Eran las cinco de la mañana y Aileen ya se encontraba atacando las escaleras del faro. La noche anterior se había ido a la cama relativamente tarde y le había costado un poco levantarse a cumplir con su deber. Pero había valido la pena: su improvisada velada con Pablo empezaba a hacer parte de una de las noches más especiales de los últimos tiempos, o probablemente la más especial. No había pasado mayor cosa, simplemente la charla había sido bastante agradable, así como la preparación de l