—Alex… —Mónica se aferraba a la cintura de Alejandro, sollozando—. He pensado mucho en estos días, no puedo dejarte…
Alejandro miraba a la mujer que lo abrazaba, su ceño fruncido. Estaba incómodo.
—Mónica…
Al escuchar ese nombre, Luciana se giró bruscamente y salió corriendo. Simón, que seguía esperando fuera, se sorprendió al verla. El rostro de Luciana estaba devastado.
—¿Luciana? ¿Eh…?
Ella forzó una sonrisa, sus ojos entrecerrados, pero la tristeza no alcanzaba su expresión.
—Llegué en mal m