—Yo… —balbuceó ella—. La oficina de secretaría me llamó. Tenía entendido que esta noche debía acompañarlo.
Durante los últimos dos años, si él no indicaba otra cosa, era Luisa quien asistía como acompañante a sus eventos. Hoy, al no recibir una orden distinta, la secretaria la envió.
En ese instante, Luisa recordó a Luciana: ¿sería ella la elegida?
Alejandro se masajeó el entrecejo.
—No te necesito esta noche. Fue un error del departamento de secretaría; me encargaré de la sanción. Puedes irte.