Miguel lo miró con una expresión cargada de significado.
—Vaya manera de hablar de tu esposa. Deberías tener más cuidado con lo que dices.
Alejandro, incómodo, desvió la mirada.
—No dije nada malo… —Luego, con tono algo forzado, preguntó—: ¿Y sabes dónde está?
—¿Me lo preguntas a mí? —Miguel soltó una risa traviesa—. Es tu esposa. Si no te dijo a ti, entonces tal vez debas pensar en qué has hecho mal.
—¿Yo? ¿Tengo que reflexionar? —Alejandro soltó una risa seca—. Claro que sé dónde está, incluso