—Caramba… —Felipe pestañeó con fuerza y les hizo señas—. ¡Pasen, rápido, pasen!
—Claro.
Luciana, con pasos suaves, se acercó junto con Alba. Años atrás, Miguel lucía distinto; ahora, sus cabellos eran completamente blancos, usaba lentes para la presbicia y parecía más frágil. Pero, en cuanto la vio, se incorporó un poco con expresión emocionada.
—Luciana… —pronunció, aferrándose a los apoyabrazos de la silla como si quisiera levantarse.
Enseguida, sus ojos se posaron en la pequeña que Luciana tr