Esa noche, en Serenity Haven, Alejandro se encontraba reunido con Salvador y un par de amigos. Cuando Salvador llegó, se sentó junto a Alejandro.
—Lo revisé todo —anunció en voz baja—. Entró al país hace un par de semanas. Pasó los últimos tres años estudiando en Frankbram.
“¿Estudiar…?” pensó Alejandro, dándole un giro al cáliz de vino tinto entre sus dedos. Dio un sorbo. Era curioso que ella, siendo madre soltera, hubiera podido salir adelante de esa manera.
—¿Y sus ojos? —preguntó, con la mir