—Vaya regalito… Su cariño no es nada barato, ¿eh? —Luciana dejó ver una sonrisa pícara—. Se ve que se preocupa bastante por ti.
—Le dije que no lo hiciera… —Martina frunció el ceño—. Pero se puso necio con que ya estaba comprado. ¿Qué podía hacer? Ni modo, me tocó aceptarlo.
—Uf… —Luciana suspiró—. ¿Sigue soltero Vicente?
—No estoy segura, creo que sí —Martina meneó la cabeza.
En estos tres años, Luciana había estado muy ocupada; Martina tampoco había parado, entre sus estudios y los proyectos d