—¿“Bien”? ¿De verdad llamas a esto estar bien? —Enzo había averiguado lo suficiente al pasar por el área de enfermería: Luciana había tenido un parto prematuro, luego una hemorragia posparto y, para colmo, había perdido la vista.
—¿Cómo terminaste en esta situación?
—… —Luciana suspiró—. Pues digamos que tuve un embarazo complicado.
Enzo elevó la mano y la agitó delante del rostro de Luciana para confirmar que en verdad no veía nada. Luego se quedó pensativo.
—No hablo solo de tus problemas de s