Más tarde, llevaron a Luciana de regreso a la habitación. Todavía continuaba dormida cuando Nathan llegó. Para ese momento, Alejandro acababa de volver de ver a su hija, que seguía en la incubadora por haber nacido antes de tiempo. Aun así, la bebé se mostraba tranquilita y se alimentaba sin dar complicaciones.
—Pasa y siéntate —le ofreció Alejandro, señalando el sofá y tomando asiento también.
Era obvio que la presencia de Nathan obedecía al tema legal de Luciana. El abogado, desde el camino, y