Se encontró en medio del silencio de su habitación. No había Alejandro por ningún lado. Había soñado que él la besaba. ¿Por qué? ¿Cómo podía ser tan… ridículo? Ni siquiera en su época de recién casados se había atrevido a soñar algo tan embarazoso.
Más tarde, cuando Martina pasó por el departamento a recoger unas cosas, Luciana le contó lo ocurrido.
—Vaya… —Martina soltó una carcajada—. Luciana, ¿será que ya te surgió la chispa del amor?
—¿Qué tontería dices? —Luciana negó entre risas—. Para nad