Simón bajó al vestíbulo con la cabeza llena de dudas y marcó el número de Alejandro.
—Aló, Alex.
Él estaba cenando cuando contestó, pensando que tal vez se trataba de algo urgente sobre Luciana.
—¿Le pasó algo a Luciana?
—No, no, ella está bien —aclaró Simón.
—Entonces… —Alejandro curvó los labios en una mueca—. ¿Te pidió otra vez que no le llevaras más comida?
—Tampoco. —Simón estaba igual de sorprendido—. Esta temporada, como me indicaste, he estado llevándole comida a su departamento en cada