Con un escalofrío recorriéndole el cuerpo, Luciana apretó los puños hasta sentirlos fríos.
De pronto le vino a la mente algo que Alejandro también había dicho: que, para un médico, la vida de cualquier persona debería ser igual de valiosa, fuera villano o héroe, y que lo de “perdonar” o no a Ricardo era otro asunto. Pero… ¿realmente iban a salvarlo?
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Mientras tanto, en la otra cara de la ciudad, Fernando seguía inmerso en una racha de problemas. Hacía varios días que trataba de comunicarse co