Esta vez, Simón supo que no podía seguir negándose a contestar.
—¿Alejandro? —dijo con voz temblorosa.
—¿Qué estás haciendo, Simón? Ya hablaremos luego. ¿Dónde está Luciana?
Simón echó un vistazo a la puerta cerrada. Trató de mantener la calma, pero la urgencia se le notaba.
—Alejandro… creo que Luciana está en peligro. Ven de inmediato a Cirugía General.
—¿Cirugía General? —repitió Alejandro, adoptando una expresión tensa y sin pedir más detalles. De inmediato se dio media vuelta y echó a andar