—No se preocupe —insistió Sergio con seguridad—. No queremos que usted salga perdiendo.
Para Alejandro, ese dinero no significaba nada. Sin embargo, Eileen se quedó pensativa, luego clavó la mirada en él.
—Señor Guzmán, ¿puedo saber por qué se interesó en adquirir precisamente este broche de mariposa?
Alejandro, sin responder, se puso de pie:
—No es asunto tuyo. Acepta la compensación y listo.
Empezó a caminar hacia la salida.
—¡Espere! —exclamó Eileen con prisa—. ¡Señor Guzmán, por favor, escúc