—Ah, ya veo —dijo la doctora, asintiendo con un poco de alivio—. Entonces te prescribiré tres aplicaciones y vemos cómo evoluciona.
—Gracias.
Mientras escribía la orden, Benítez no se privó de seguir rezongando:
—La próxima vez, dile al señor Guzmán que venga. No vaya a pensar que un bebé no percibe nada; cuando los padres se llevan bien, el pequeño crece mejor.
—Sí… Le haré caso —accedió Luciana con una sonrisa.
En su fuero interno, pensaba contárselo a Alejandro esa misma noche, y esperaba que