Aun así, no había imaginado que llegaría a semejante bajeza.
Ricardo fijó la vista en Mónica, pronunciando cada palabra con lentitud y determinación:
—Repite frente a mí lo mismo que le acabas de decir a Luciana.
—¡…! —Mónica sintió que la garganta se le cerraba. ¿Cómo iba a soltar esas palabras ahora? Hace un momento solo las había dicho para engañar a Luciana y nada más. En realidad, ni por asomo pensaba hacer lo que prometió.
—Pa-papá… —murmuró con la voz temblorosa, sin poder articular una f