Era imposible. ¿Ese hombre, que había desaparecido cuando más lo necesitaban, ahora ofrecía ayudar?
Ricardo la observó, dejando escapar otro suspiro, esta vez más profundo.
—Dije que yo pagaré lo necesario para que Pedro vaya al Instituto Wells.
Luciana lo miró, buscando algún rastro de burla o falsedad en su expresión, pero no encontró nada.
—¿Por qué? —preguntó finalmente, con un nudo en la garganta.
—¿Por qué? —repitió Ricardo, como si la pregunta no tuviera sentido—. Soy su padre. ¿Acaso nec