Luciana eligió la mañana para visitar a don Miguel, confiando en que Alejandro estaría en la oficina, y así evitar encontrárselo.
Al entrar, notó que la habitación estaba en completo silencio. Don Miguel dormía profundamente, apoyado en el respaldo de la cama, con una vía conectada a su brazo. Luciana, cuidando no hacer ruido, revisó los monitores; todos sus signos vitales parecían estables, lo cual la tranquilizó.
Justo cuando se disponía a salir, don Miguel abrió lentamente los ojos y, al verl